Un producto del que siempre nos olvidamos

Cuando una persona o una familia visita un hotel para quedarse unos días en lo primero que piensa es en que la cama sea buena, un buen colchón es lo que cualquiera anhela cuando sale de su casa, ya que considera su propio descanso como algo muy importante. Por ello la gente siempre procura elegir un hotel de calidad, por lo menos uno conocido o en su defecto uno que tenga buenas referencias y se sepa de antemano que con lo que nos vamos a encontrar es con algo bueno. Los hoteles cada día quieren y desean captar a más clientes para ello hacen todo lo posible por dar el mejor servicio posible y asegurarse de tener a disposición del cliente lo que de verdad le satisface, ponen muchos desguaces y ofertas apetitosas sin necesidad de que sea verano para que la gente se anime y viaje, el marketing en estas cosas es muy importante porque dependerá de él que la gente se anime y le interese o que por el contrario no le haga ningún caso.

De lo que sí me he dado cuenta yo es de que siempre nos andamos fijando en las camas cuando vamos a un hotel, y es verdad que es importante, pero hay otras muchas cosas que también lo son y parece que les damos de lado. Quizás sea porque cada quien encuentra en otro tipo de cosas la importancia que otros no ven y viceversa, por ejemplo, las toallas, a quien no le preocupa la limpieza de las toallas, con las que nos secamos la cara, las manos, el cuerpo, toallas limpias que no huelan a humedad, para mí eso también es importante, que me las cambien cuando yo quiero y poder tener la seguridad de que son toallas de calidad, me refiero a las que secan a esas que ni sueltan pelusas, es donde por fin me doy cuenta que el hotel preocupado por su cliente recurre a buenos proveedores de toallas con el fin de dar en el clavo y no equivocase en nada.

Por supuesto si una cosa nos debe quedar clara es que cualquier hotel que se tercie en pro de satisfacer a sus clientes siempre va a trabajar del lado de los mejores distribuidores, mano con mano se encargan de ofrecer un servicio cien por cien bueno, un servicio del que no nos cansamos y del que estamos deseosos de volver a probar.